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    November 19

    Despresurización, la terrible muerte en el espacio

    Hoy concluye la serie "Que se siente morir....", y les traje una de las muertes más extrañas y de las cuales, creo que ninguno de nosotros será victima... aqui va:

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    Descompresión explosiva
    Te deja sin aliento

    La muerte por exposición al vacío del espacio es uno de los aspectos recurrentes de la ciencia ficción, ya sea porque el desafortunado resulte lanzado por un conducto al exterior o porque su traje se rompa.

    En la vida real, solo ha habido un accidente fatal por despresurización en el espacio. Sucedió en la misión rusa Soyuz-11 en 1971, cuando un sello se rompió durante la reentrada en la atmósfera terrestre; cuando la nave llegó a tierra, se descubrió que los tres tripulantes habían muerto por asfixia.

    La mayor parte de nuestro conocimiento sobre la despresurización surge de experimentos con animales y de las experiencias de pilotos accidentados a grandes altitudes. Cuando la presión externa del aire cae súbitamente, el aire de los pulmones se expande, rasgando los frágiles tejidos responsables del intercambio gaseoso. Esto es especialmente dañino si la víctima se niega a exhalar antes de la descompresión o intenta retener la respiración. El oxígeno comienza a escaparse de la sangre y pulmones.

    Los experimentos realizados con perros en la década de 1950 mostraron que de 30 a 40 segundos después de la caída en la presión, los cuerpos se empiezan a hinchar a medida que el agua presente en los tejidos se evapora, aunque la firmeza “estanca” de la piel impide que el cuerpo explote. Inicialmente el ritmo del corazón se eleva, luego cae en picado. Aparecen burbujas de vapor de agua en la sangre que viajan a través del sistema circulatorio, obstruyendo el flujo sanguíneo. Tras un minuto aproximadamente, la sangre deja de circular.

    Entre los humanos supervivientes a una descompresión rápida accidental se incluyen los pilotos cuyos aviones pierden presión, o en un caso, a un técnico de la NASA que despresurizó accidentalmente su traje de vuelo dentro de una cámara de vacío. A menudo informan sentir un dolor inicial, una especie de golpe en el pecho, y pueden sentir como el aire escapa de los pulmones, y la imposibilidad de inhalar. El tiempo transcurrido hasta la pérdida de consciencia era generalmente inferior a los 15 segundos.

    Un experimento realizado a mediados de la década de 1960 por el Laboratorio de Investigación Aeromédica del Ejército de los EE.UU. en Nuevo México descubrió que el chimpancé tiene un período de consciencia total de solo 11 segundos antes de que la falta de oxígeno le provocase la muerte.

    Sorprendentemente a la vista de estos efectos tan traumáticos, los animales que fueron represurizados en los 90 segundos siguientes, sobrevivieron generalmente sin daños.

    Traducido parcialmente de Death special: How does it feel to die?

    November 16

    ¿Es indoloro el método de la inyección letal?

    Inyección letal
    Aprobada por el gobierno de los EE.UU., pero ¿es realmente indolora?

    La inyección letal se diseñó en Oklahoma en 1977 como alternativa más humana a la silla eléctrica. El departamento forense del estado y el consejo de anestesiólogos la establecieron como una serie de tres inyecciones de fármacos. La primera administra un anestésico llamado tiopental para eliminar cualquier señal de dolor. Luego se administra un agente paralizador llamado pancuronio para detener la respiración. Finalmente se inyecta cloruro de potasio, que detiene el corazón casi instantáneamente.

    De cada fármaco se administra una dosis supuestamente letal, una acción redundante encaminada a asegurar una muerte rápida y humana. Sin embargo, algunos testigos informan que los ajusticiados sufrieron fuertes convulsiones mientras intentaban sentarse durante el proceso, lo cual sugiere que el cóctel no siempre es completamente efectivo.

    La razón, comenta Leonida Koniaris, de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami, es una dosis insuficiente de tiopental. Koniaris y sus colegas analizaron 41 ejecuciones por inyección letal en Carolina del Norte y California, y compararon las dosis de anestesia para conocer sus efectos en modelos animales, tales como cerdos. Como se usa la misma dosis de tiopental independientemente del peso corporal, la anestesia administrada a los ejecutados de gran peso podría ser inadecuada, según sus conclusiones.

    “Creo que en una buena fracción de las ejecuciones, es posible que los reos no pierdan la consciencia”, comenta Kionaris. Ese nivel de consciencia podría hacerles sentir la asfixia cuando los pulmones se paralizan, y el dolor y quemazón producidos por la inyección de cloruro de potasio. No obstante, el efecto del paralizante, podría hacer que no se apreciasen signos externos de dolor.

    La Corte Suprema está a punto de revisar la legalidad de esta práctica de ejecución.

    Traducido parcialmente de Death special: How does it feel to die?

    November 15

    ¿Qué se siente al morir en la horca?

    La horca
    La velocidad de la muerte depende de la habilidad del verdugo

    Los suicidas y los que han sufrido este pasado de moda tipo de ejecución, “por salto corto”, encuentran la muerte por estrangulación; la cuerda pone presión sobre la tráquea y las arterias que van al cerebro. Esto puede provocar la pérdida de consciencia en 10 segundos, pero si el nudo está incorrectamente colocado puede llevar más tiempo. Los testigos de ejecuciones públicas informan a menudo de que las víctimas “bailan” de dolor al extremo de la cuerda, luchando violentamente a medida que se asfixian. La muerte llega después de varios minutos, tal y como quedó demostrado por el elevado número de personas que lograron ser reanimadas después de pasar incluso 15 minutos colgados.

    Cuando se prohibieron las ejecuciones públicas en Gran Bretaña, en el año 1868, los verdugos comenzaron a buscar un método que exigiese menos habilidad. Finalmente adoptaron el método del “salto largo”, en el que empleaban una cuerda más larga de modo que el ajusticiado alcanzase una velocidad de caída que le rompiese el cuello. No obstante, la distancia tenía que calcularse en función al peso de la víctima, ya que un exceso de fuerza podría arrancarle limpiamente la cabeza, un resultado muy comprometedor para el prestigio del verdugo.

    A pesar de que durante a finales del siglo XIX surgió una generación de afamados ejecutores en Gran Bretaña, un análisis realizado en 1992 de los restos de 34 prisioneros ajusticiados durante aquella época descubrió que en solo la mitad de los casos la causa de la muerte fue el trauma total o parcial de la médula espinal. Solo una quinta parte de los cadáveres mostraba la clásica “fractura del verdugo” entre la segunda y la tercera vértebra cervical. Los otros murieron en parte por asfixia.

    Michael Spence, antropólogo de la Universidad de Ontario Occidental en Londres (Canadá) descubrió resultados similares en víctimas ajusticiadas en los EE.UU. No obstante concluyó que incluso aunque la asfixia había jugado su papel, el trauma causado por la cuerda habría provocado rápidamente la pérdida de consciencia. “Lo que el verdugo buscaba era un cese rápido de la actividad”, comenta. “Y sabían lo bastante sobre su oficio como para asegurarse de que esto sucediera. Lo que más temían era la decapitación”.

    Traducido parcialmente de Death special: How does it feel to die?

    November 14

    ¿Qué se siente al morir cayendo desde altura?

    Caída desde altura
    Si es posible intentad aterrizar sobre los pies

    La caída desde altura está ciertamente entre las formas más rápidas de morir; la velocidad Terminal (no intento hacer un juego de palabras) es de aproximadamente 200 kilómetros por hora, la cual se alcanza si uno se cae desde unos 145 metros más o menos. Un estudio realizado sobre caídas mortales en Hamburgo, Alemania, descubrió que el 75% de las víctimas mueren en los primeros segundos, o minutos, tras el aterrizaje.

    La causa exacta de la muerte varía, dependiendo de la superficie sobre la que se cae y de la postura de la persona. Si aterrizan de cabeza, es especialmente improbable que lleguen vivas al hospital. Esta postura es la más común para caídas bajas (desde menos de 10 metros) o altas (por encima de los 25 metros). Un análisis realizado en1981 sobre suicidios por saltos desde el puente del Golden Gate en San Francisco (altura = 75 metros, velocidad de impacto contra el agua = 120 km/h) descubrió numerosas causas de muerte instantánea, incluyendo grandes magulladuras en los pulmones, pulmones colapsados, corazones que explotan, o daños en las grandes vías sanguíneas del cuerpo y en los pulmones a causa de la rotura de las costillas.

    Los supervivientes de caídas desde grandes alturas a menudo comentan la sensación de que el tiempo se ralentiza. La reacción natural es luchar por mantener la postura vertical (sobre los pies) al aterrizar, lo cual resulta en fracturas en los huesos de las piernas, en la parte baja de la columna vertebral y los peligrosísimos traumatismos de pelvis. El impacto, al viajar a través del cuerpo, puede hacer que la aorta y las cámaras del corazón revienten. Aún así, probablemente sigue siendo la forma más segura de aterrizar, a pesar de la fuerza que se concentra en un área pequeña, los pies y las piernas forman una “muelle amortiguador” que provee cierta protección a los órganos internos principales.

    Algunos escaladores expertos o saltadores con paracaídas, que han sobrevivido a caídas, dicen haberse concentrado con todos sus sentidos en asegurarse un aterrizaje del mejor modo posible: relajados, piernas dobladas, y donde fuera posible preparados para rodar. Ciertamente, cualquier cosita ayuda, pero la intención principal de cualquier persona que caiga debería ser la de buscar un lugar blando sobre el que aterrizar. En un periódico de 1942 se cita el casi de una mujer que cayó desde su apartamento (a una altura de 28 metros) sobre tierra recién labrada. Acto seguido se marchó andando con solo una costilla y una muñeca rota.

    Traducido parcialmente de Death special: How does it feel to die?

    November 13

    ¿Qué se siente al morir electrocutado?

    Electrocución
    El corazón y el cerebro, lo más vulnerable

    En las electrocuciones accidentales, que normalmente implican los bajos voltajes domésticos, la causa más común de fallecimiento es la arritmia, que detiene el corazón. La pérdida de consciencia llega tras los 10 segundos, comenta Richard Trohaman, cardiólogo de la Universidad Rush en Chicago. Un estudio realizado sobre fallecimientos por electrocución realizado en Montreal (Canadá), descubrió que el 92% habían muerto probablemente de arritmia.

    Las corrientes más altas pueden causar pérdida de consciencia casi de forma inmediata. La silla eléctrica fue diseñada para producir una pérdida de consciencia instantánea y por tanto una muerte indolora - un avance frente a la tradicional horca - al conducir la corriente a través del cerebro y del corazón.

    Si alcanzó o no sus objetivos es aún materia de debate. Estudios realizados con perros en la década de 1950 descubrieron que los electrodos tenían que ser colocados a ambos lados de la cabeza para asegurar que pasara un volumen de corriente suficiente a través del cerebro como para dejar inconsciente al animal. Ha habido realmente muchas ejecuciones chapuceras en las que se necesitaron varias descargas para producir la muerte, o en las que saltaban llamas de la cabeza del prisionero; al menos en un caso debido a una esponja sintética húmeda pegada a los electrodos de la cabeza del prisionero, que resultó ser un conductor tan pobre que ardió al calentarse a causa de la corriente.

    Un análisis forense realizado en 2005 de los restos de 43 prisioneros sentenciados a muerte en la silla eléctrica, descubrió que las heridas visibles más comunes eran quemaduras en piernas y cabeza, allí donde se implantaban los electrodos. El autor del estudio, un vetrano forense de Florida llamado William Hamilton, concluyó que estas quemaduras se producían post-mortem, y que la muerte fue en realidad instantánea.

    Sin embargo, John Wikswo, biofísico de la Universidad Vanderbilt en Nashville, Tennessee, sostiene que los gruesos huesos aislantes del cráneo podrían evitar la llegada al cerebro de buena parte de la corriente, y que en vez de instantáneamente los prisioneros podrían fallecer por calentamiento del cerebro o quizás por asfixia debido a la parálisis de los músculos respiratorios; en cualquier caso, una forma muy poco placentera de morir.

    Traducido parcialmente de Death special: How does it feel to die?

    November 09

    ¿Qué se siente al morir decapitado?

    Decapitación
    Casi instantáneo

    Perder la cabeza, aunque suene espantoso, puede ser una de las formas más rápidas y menos dolorosas de morir - siempre que el verdugo sea habilidoso, la cuchilla esté afilada, y el condenado no se mueva.

    La cumbre de la tecnología en decapitaciones es, por supuesto, la guillotina. Adoptada oficialmente por el gobierno francés en 1792, era vista como más humana que otros métodos de ejecución. Según los testimonios de la época, la primera vez que la guillotina fue usada en público, los espectadores quedaron horrorizados por la velocidad de la muerte.

    Podrá ser rápida, pero no obstante se cree que la consciencia no se pierde tras el corte de la médula espinal. Un estudio realizado con ratas en 1991 descubrió que el cerebro tarda 2,7 segundos en consumir el oxígeno de la sangre de la cabeza; la cifra equivalente para humanos se ha calculado en unos 7 segundos. Algunos informes históricos macabros que datan del período post-revolucionario en Francia, citaban que los ajusticiados movían los ojos y la boca durante 15 o 30 segundos tras el golpe de la cuchilla, aunque podría tratarse de espamos de horror o reflejos post-mortem.

    Si terminas por perder la cabeza, pero no tienes la fortuna de que esto suceda en la guillotina, o mediante una hoja muy afilada y bien blandida, el tiempo de conciencia ,y por tanto de dolor, podría ser mucho más largo. En 1587, el verdugo de María I de Escocia necesito tres intentos para cortarle la cabeza con su hacha. Tuvo que acabar el trabajo con un cuchillo.

    Una décadas antes, en 1541, Margaret Pole, la Condesa de Salisbury, fue ejecutada en la Torre de Londres. La arrastraron hasta el patíbulo, pero se negó a colocar la cabeza sobre el tronco. El inexperto verdugo le hizo una herida profunda de hacha en el hombro, y no en el cuello. Según algunos testimonios, la condesa saltó del patíbulo y el verdugo tuvo que ir tras ella hasta capturarla, tras lo cual necesitó asestarle 11 golpes antes de matarla.

    Traducido parcialmente de Death special: How does it feel to die?

    November 08

    ¿Qué se siente al morir en un incendio?

     

    Fuego
    Normalmente lo más letal son los gases tóxicos

    Hace tiempo, el destino que esperaba a brujas y herejes era arder en la pira. El humo caliente y las llamas chamuscaban las cejas y pelo, y quemaban la garganta y vías aéreas, dificultando la respiración. Las quemaduras infligen un dolor inmediato e intenso a través de la estimulación de los nociceptores – los nervios del dolor de la piel. Para empeorar las cosas, el fuego provoca también una rápida respuesta inflamatoria, la cual hace aumentar la sensibilidad al dolor en los tejidos heridos y áreas circundantes.

    A medida que aumenta la intensidad del fuego, se pierde algo de sensibilidad pero no demasiado, comenta David Herndon, especialista en cuidado de quemados de la división médica de la Universidad de Texas en Galveston. “Las quemaduras de tercer grado no duelen tanto como las de segundo grado, ya que los nervios superficiales resultan destruidos. Pero la diferencia es semántica; las grandes quemaduras son horrorosamente dolorosas en cualquier modo”.

    Algunas víctimas de quemaduras graves comentan que, mientras dura el peligro o intentan salvar a otros, no sienten sus heridas. Sin embargo, una vez que la adrenalina y el estado de shock se atenúan, el dolor aparece rápidamente. El control del dolor continúa siendo uno de los problemas médicos más desafiantes en el cuidado de las víctimas de quemaduras.

    La mayoría de las víctimas mortales en incendios no fallecen en realidad por las quemaduras. La causa de la muerte más común es la inhalación de gases tóxicos: monóxido de carbono, dióxido de carbono e incluso cianuro de hidrógeno, los cuales se suman a la sofocante ausencia de oxígeno. Un estudio sobre muertes por incendio realizado en Noruega en el año 1996 descubrió que casi el 75% de las 286 personas a las que se realizó autopsia habían fallecido por envenenamiento por monóxido de carbono.

    Dependiendo de la extensión del fuego y lo cerca que se esté de él, las concentraciones de monóxido de carbono podrían empezar a provocar dolores de cabeza y somnolencia en cuestión de minutos, la cual conduce finalmente a la pérdida de conciencia. Según la Asociación Nacional de Protección de Incendios de los EE.UU., el 40% de las víctimas de incendios domésticos fatales quedan inconscientes a causa del humo antes incluso de que les de tiempo a despertarse.

    Traducido parcialmente de Death special: How does it feel to die?

    November 07

    Qué se siente al morir desangrado?

     

    Sangrando hasta morir
    Las varias etapas del shock hemorrágico

    La velocidad de la exsanguinación, que es el término médico usado para la muerte por desangrado, depende de la importancia de la fuente de la sangre, comenta John Kortbeek, de la Universidad de Calgary en Alberta, Canadá, que es director de la sección para Soporte Vital por Traumas Graves del Colegio de Cirujanos de los Estados Unidos. La gente puede desangrarse en cuestión de segundos si por ejemplo les resulta seccionada por completo la aorta, el mayor vaso sanguíneo que llega al corazón, a causa de un accidente de circulación o de una caída grave.

    La muerte puede llegar de un modo mucho más lento si lo que se sufre es un rasguño en una vena o arteria más pequeña, lo cual puede llevar incluso horas. Estas víctimas experimentan varias etapas de shock hemorrágico. La media de volumen de sangre en las personas es de 5 litros. Las pérdidas de alrededor de 750 mililitros generalmente causan pocos síntomas. Cualquiera que pierda 1,5 litros – bien sea por una herida externa o por un derrame interno – se sentirá débil, sediento e inquieto, y su respiración se acelerará. Cuando se llega a los 2 litros, la gente experimenta mareos, confusión y finalmente pérdida de consciencia.

    “Los supervivientes del shock hemorrágico describen múltiples experiencias, que van desde el miedo a la calma relativa”, comenta Kortbeek. “Esto dependería en buena parte de la clase y extensión de las heridas asociadas. Una única herida penetrante en la arteria femoral de la pierna podría ser menos dolorosa que una fractura múltiple prolongada típica de un accidente de tránsito.

    Traducido parcialmente de Death special: How does it feel to die?



    November 06

    Qué se siente morir ahogado?

    ¿Qué se siente al ahogarse?

    Algunos de vosotros me habéis escrito pidiendo la traducción del resto de apartados del artículo de New Scientist sobre la muerte, así que vuestros deseos son órdenes. Procuraré publicar cada uno de los apartados en días consecutivos.

    Este apartado en especial, sobre el ahogamiento, me ha recordado una mala experiencia personal que sufrí hace años en el lago de Sanabria. Desde entonces le tengo muchísimo respeto al agua (y eso que practiqué natación durante mi infancia y adolescencia).

    En fin, mucha prudencia y respeto a la hora del baño, por mucha experiencia que se tenga… y tened siempre mil ojos sobre los niños, sobre todo si tenéis una piscina cerca.

    Ahogo
    La “lucha en superfície” por respirar

    La muerte por ahogamiento tiene un cierto aire romántico oscuro, incontables heroínas literarias han encontrado su fin deslizándose bajo las olas mientras una neblina de capas de enaguas flotaban alrededor de sus cabezas. En realidad, morir por ahogamiento en el agua no es ni bonito ni indoloro, aunque puede ser sorprendentemente rápido.

    La velocidad a la que uno se ahogue depende de varios factores, incluyendo sus habilidades natatorias y la temperatura del agua. En el Reino Unido, donde el agua está generalmente fría, el 55 % de los ahogamientos en aguas abiertas ocurren dentro de los tres metros de seguridad. Dos tercios de las víctimas son buenos nadadores, lo cual sugiere que las personas pueden encontrar dificultades en cuestión de segundos, comenta Mike Tipton, fisiólogo y experto en supervivencia en el mar de la Universidad de Portsmouth en el Reino Unido.

    Normalmente, cuando una víctima se da cuenta de que no puede mantener su cabeza sobre al agua, tiende al sufrir un ataque de pánico, lo cual conduce a la clásica “lucha en superficie”. Recogen aire en la superficie y mantienen la respiración cuando se sumergen, comenta Tipton. Cuando luchan por respirar no pueden pedir ayuda. Sus cuerpos están en posición vertical, agitando sus brazos débilmente, como si intentaran subirse a una escalera inexistente en el mar. Estudios realizados con socorristas de Nueva York en la década de 1950 y 1960 descubrieron que esta etapa dura solo de 20 a 60 segundos.

    Finalmente, cuando las víctimas se sumergen, aguantan la respiración tanto como les es posible, normalmente de 30 a 90 segundos. Tras eso inhalan algo de agua, balbucean, tosen e inhalan más agua. El agua en los pulmones bloquea el intercambio de gas en los delicados tejidos, al mismo tiempo la inhalación de agua sella y bloquea las vías aéreas – un reflejo llamado laringoespasmo (o laringismo). “Existe una sensación de lloro, y una quemazón en el pecho a medida que el agua desciende por las vías aéreas. Luego viene esa especie de caída en una sensación de calma y tranquilidad”, comenta Tipton, describiendo los informes de algunos supervivientes.

    Esa calma representa el comienzo de la pérdida de consciencia, a causa de la privación de oxígeno, la cual finalmente dará como resultado la parada cardiaca y la muerte cerebral.

    Traducido parcialmente de Death special: How does it feel to die?

    November 02

    Diez formas de morir. Primera parte

    ¿Qué se siente al sufrir un ataque al corazón?

    Esta entrada es la traducción parcial de un largo artículo “especial sobre la muerte” publicado por New Scientist. Supongo que la elección de la temática tendrá algo que ver con la próxima festividad de Halloween, tan popular en los países anglosajones. Si encontráis interesante este “aperitivo” podría traducir una a una el resto de apartados mortales, que son: por ahogo, desangrado, quemado, decapitado, electrocutado, caída desde altura, ahorcado, inyección letal y descompresión súbita.

    ¡Absténganse hipocondríacos!

    Ataque al corazón
    Una de las formas de irse más comunes

    El ataque al corazón made in Hollywood comienza con un dolor súbito (normalmente en el brazo izquierdo), seguido de una presión desesperante en el pecho y el colapso inmediato. Ciertamente, este patrón sucede en unos pocos casos. Pero el infarto de miocardio típico, tal y como lo llaman los médicos, es bastante menos dramático y empieza de forma lenta, con unas suaves molestias.

    El síntoma más común es, por supuesto, el dolor en el pecho; una presión firme o apretón, descrita a menudo como “un elefante sobre el pecho”, que puede ser duradero o intermitente. Esto se produce a causa de las dificultades que encuentra el músculo cardíaco ante la mortal privación de oxígeno. El dolor puede radiarse hacia la mandíbula, garganta, espalda, vientre y brazos. Otras señales y síntomas son la falta de aire, nausea y sudores fríos.

    La mayor parte de las víctimas retrasan la llamada a las asistencias, esperando de media entre 2 y 6 horas. En las mujeres es peor, probablemente porque están más habituadas a experimentar algunos de estos conocidos síntomas de malestar, como la falta de aire, el dolor de espalda o mandíbula, o las nauseas, comenta Jo Ann Manson, epidemióloga de la Escuela de Medicina de Harvard. Los supervivientes afirman que no querían montar un jaleo; que se parecía más a una indigestión, al cansancio o a los calambres musculares que a un ataque al corazón. Pero una vez más no hay consenso, y algunas víctimas niegan este extremo.

    El retraso cuesta vidas. La mayoría de las personas que mueren a causa de un ataque al corazón, lo hacen antes de llegar al hospital. La causa real de la muerte es muy a menudo una arritmia cardíaca, o en otras palabras, la interrupción del ritmo normal del corazón.

    Hasta los pequeños ataques al corazón pueden causar estragos en los impulsos eléctricos que controlan las contracciones musculares del corazón, logrando de hecho detenerlo. En aproximadamente 10 segundos la persona perderá la consciencia, y minutos más tarde estará muerta.

    Los pacientes que logran llegar rápidamente al hospital evolucionan mucho mejor; en el Reino Unido y en los Estados Unidos, más del 85% de los pacientes admitidos en los hospitales con síntomas de ataque al corazón, sobreviven hasta 30 días. En los hospitales se pueden emplear desfibriladores para forzar al corazón, a base de sacudidas, a recuperar el ritmo, y además se pueden usar fármacos anticoágulos y cirugía para despejar las arterias.