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30 November La culpa es de la vaca. 3 Nuevas historias.Se acabó la semana, y se acerca el momento de publicar el segundo video sobre protección animal. Mientras tanto, les bajo los nervios a mis lectores con 3 nuevas historias del libro "la culpa es de la vaca"
FORTUNAS DEL CAMPO Cierta vez un acaudalado padre de familia llevó a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que este viera cuan pobres eran ciertas personas y comprendiera el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos. Estuvieron un día y una noche en la granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir el viaje, ya de regreso en casa, le preguntó a su hijo: —¿Qué te pareció el viaje? —¡Muy bonito, papá! —¿Viste qué tan pobre y necesitada puede ser la gente? —Sí. —¿Y qué aprendiste? —Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una piscina de veinticinco metros, ellos un riachuelo sin fin. Nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta el muro de la casa, el de ellos hasta el horizonte. Especialmente, papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia. Tú y mi mamá deben trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo. El padre se quedó mudo y el niño agregó: —Gracias, papá, por enseñarme lo ricos que podríamos llegar a ser. AUXILIO EN LA LLUVIA
Siete días después, tocaron a la puerta de la casa del joven. Para su sorpresa, era un paquete a su nombre: un televisor de pantalla gigante con una nota que decía: "Muchísimas gracias por ayudarme en la autopista la otra noche. La lluvia anegó no sólo mi ropa sino mi espíritu. Entonces apareció usted. Gracias a usted, pude llegar al lado de la cama de mi marido agonizante, justo antes de que muriera. Dios lo bendiga por ayudarme y por servir a otros desinteresadamente. "Sinceramente, la señora de Nat Ring Colé" No esperes nada, a cambio y lo recibirás.
RECUERDA A QUIENES SIRVES En los días en que un helado costaba mucho menos, un niño de 10 años entró en un establecimiento y se sentó en una mesa. La mesera puso un vaso de agua enfrente de él. —¿Cuánto cuesta un helado con chocolate y maní? —preguntó el niño. —Cincuenta centavos —respondió la mujer. El niño sacó la mano del bolsillo y examinó las monedas. —¿Cuánto cuesta un helado solo? —volvió a preguntar. Algunas personas esperaban mesa y la camarera ya estaba un poco impaciente. —Veinticinco centavos —dijo bruscamente. El niño volvió a contar las monedas. —Quiero el helado solo —dijo. La mesera le trajo el helado, puso la cuenta en la mesa y se retiró. El niño terminó el helado, pagó en la caja y salió. Cuando la mesera volvió a limpiar la mesa, le costó tragar saliva al ver que allí, ordenadamente junto al plato vacío, había veinticinco centavos: su propina. Jamás juzgues a alguien antes de saber por qué. 25 November EarthLingsHola,
Todos sabemos que nuestro planeta está siendo afectado por la actividad que genera nuestra especie. Hoy he abierto un blog en mi espacio para hablar de éste tema, donde espero que los navegantes interactuen dejando su opinion
Para comenzar, hoy publicaré el primero de una serie de videos que hablan sobre el maltrato a los animales (el video completo se llama EarthLings, que traduce algo asi como "los habitantes de la tierra"). Vale la pena; Léanlo, coméntenlo, y si pueden difúndanlo.. espero que todos podamos concer la verdad... Esta es sólo la introduccion. Espero que vuelvan a ver los siguientes capitulos de la serie, capitulos para los que "se recomienda la compañia de un adulto responsable" debido a lo impactante que serán las imagenes. La idea es publicar un video semanalmente, asi que vuelvan. 20 November Y ahora.. más de la Culpa es de la vacaSigo impresionado con la cantidad de gente que entra al space para leer las historias de este estupendo libro, asi que, publico dos mas. RETRATO DE UN PERSEVERANTE La historia dice que este hombre fracasó en los negocios y cayó en bancarrota en 1831. Fue derrotado para la Legislatura de 1832. Su prometida murió en 1835. Sufrió un colapso nervioso en 1836. Fue vencido en las elecciones de 1836 y en las parlamentarias de 1843,1846, 1848 y 1855. No tuvo éxito en su aspiración a la Vicepresidencia en 1856, y en 1858 fue derrotado en las elecciones para el Senado. Este hombre obstinado fue Abraham Lincoln, elegido presidente de Estados Unidos en 1860. La lección es muy sencilla: sólo se fracasa cuando se deja de intentar. EL ÁGUILA QUE NUNCA FUE
—¿Qué pájaro es aquel? La gallina miró hacia arriba y respondió: —¡Ah! Es el águila dorada, reina de los cielos. Pero no pienses en ella: tú y yo somos de aquí abajo. El águila no miró hacia arriba nunca más y murió en la conciencia de que era una gallina, pues así había sido tratada siempre. ¿Qué tal si trata de descubrir su águila interior? 19 November La culpa es de la vaca.Ahora copio aca algunas historias que, por alguna extrañ razon.. desaparecieron de mi blog FIJAR METAS ALTAS Un maestro quería enseñarles una lección especial a sus alumnos, y para ello les dio la oportunidad de escoger entre tres exámenes: uno de cincuenta preguntas, uno de cuarenta y uno de treinta. A los que escogieron el de treinta les puso una "C", sin importar que hubieran contestado correctamente todas las preguntas. A los que escogieron el de cuarenta les puso una "B", aun cuando mis de la mitad de las respuestas estuviera mal. Y a los que escogieron el de cincuenta les puso una "A", aunque se hubieran equivocado en casi todas. Como los estudiantes no entendían nada, el maestro les explicó: "Queridos alumnos: permítanme decirles que yo no estaba examinando sus conocimientos, sino su voluntad de apuntar a lo alto". Cuando le apuntamos a lo alto, estamos más cerca de nuestros sueños que si nos conformamos con pequeños objetivos.
ASAMBLEA EN LA CARPINTERÍA Hubo en la carpintería una extraña asamblea; las herramientas se reunieron para arreglar sus diferencias. El martillo fue el primero en ejercer la presidencia, pero la asamblea le notificó que debía renunciar. ¿La causa? Hacía demasiado ruido, y se pasaba el tiempo golpeando. El martillo reconoció su culpa, pero pidió que fuera expulsado el tornillo: había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. El tornillo aceptó su retiro, pero a su vez pidió la expulsión de la lija: era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. La lija estuvo de acuerdo, con la condición de que fuera expulsado el metro, pues se la pasaba midiendo a los demás, como si él fuera perfecto. En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo, utilizando alternativamente el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Al final, el trozo de madera se había convertido en un lindo mueble. Cuando la carpintería quedó sola otra vez, la asamblea reanudó la deliberación. Dijo el serrucho: "Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestras flaquezas, y concentrémonos en nuestras virtudes". La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba solidez, la lija limaba asperezas y el metro era preciso y exacto. Se sintieron como un equipo capaz de producir hermosos muebles, y sus diferencias pasaron a segundo plano. Cuando el personal de un equipo de trabajo suele buscar defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, florecen los mejores logros. Es fácil encontrar defectos —cualquier necio puede hacerlo—, pero encontrar cualidades es una labor par a los espíritus superiores que son capaces de inspirar el éxito de los demás. Despresurización, la terrible muerte en el espacioHoy concluye la serie "Que se siente morir....", y les traje una de las muertes más extrañas y de las cuales, creo que ninguno de nosotros será victima... aqui va:
Descompresión explosivaTe deja sin alientoLa muerte por exposición al vacío del espacio es uno de los aspectos recurrentes de la ciencia ficción, ya sea porque el desafortunado resulte lanzado por un conducto al exterior o porque su traje se rompa. En la vida real, solo ha habido un accidente fatal por despresurización en el espacio. Sucedió en la misión rusa Soyuz-11 en 1971, cuando un sello se rompió durante la reentrada en la atmósfera terrestre; cuando la nave llegó a tierra, se descubrió que los tres tripulantes habían muerto por asfixia. La mayor parte de nuestro conocimiento sobre la despresurización surge de experimentos con animales y de las experiencias de pilotos accidentados a grandes altitudes. Cuando la presión externa del aire cae súbitamente, el aire de los pulmones se expande, rasgando los frágiles tejidos responsables del intercambio gaseoso. Esto es especialmente dañino si la víctima se niega a exhalar antes de la descompresión o intenta retener la respiración. El oxígeno comienza a escaparse de la sangre y pulmones. Los experimentos realizados con perros en la década de 1950 mostraron que de 30 a 40 segundos después de la caída en la presión, los cuerpos se empiezan a hinchar a medida que el agua presente en los tejidos se evapora, aunque la firmeza “estanca” de la piel impide que el cuerpo explote. Inicialmente el ritmo del corazón se eleva, luego cae en picado. Aparecen burbujas de vapor de agua en la sangre que viajan a través del sistema circulatorio, obstruyendo el flujo sanguíneo. Tras un minuto aproximadamente, la sangre deja de circular. Entre los humanos supervivientes a una descompresión rápida accidental se incluyen los pilotos cuyos aviones pierden presión, o en un caso, a un técnico de la NASA que despresurizó accidentalmente su traje de vuelo dentro de una cámara de vacío. A menudo informan sentir un dolor inicial, una especie de golpe en el pecho, y pueden sentir como el aire escapa de los pulmones, y la imposibilidad de inhalar. El tiempo transcurrido hasta la pérdida de consciencia era generalmente inferior a los 15 segundos. Un experimento realizado a mediados de la década de 1960 por el Laboratorio de Investigación Aeromédica del Ejército de los EE.UU. en Nuevo México descubrió que el chimpancé tiene un período de consciencia total de solo 11 segundos antes de que la falta de oxígeno le provocase la muerte. Sorprendentemente a la vista de estos efectos tan traumáticos, los animales que fueron represurizados en los 90 segundos siguientes, sobrevivieron generalmente sin daños. Traducido parcialmente de Death special: How does it feel to die? 16 November Ese pequeño punto azul - Carl SaganAqui les tengo otro de esos videos que lo ponen a pensar a uno. En esta ocasión, la reflexión es sobre el bien de nuestro planeta, y nuestro comportamiento con sus habitantes. If You're Gone, de MatchBox 20Para que se entretengan, he colgado una versión en vivo de la canción "If You're Gone", de "MatchBox 20",... hay una instrumental que suena mejor, pero no encontré el video... sin embargo, aqui está...en vivo:
¿Es indoloro el método de la inyección letal?
Inyección letalAprobada por el gobierno de los EE.UU., pero ¿es realmente indolora?La inyección letal se diseñó en Oklahoma en 1977 como alternativa más humana a la silla eléctrica. El departamento forense del estado y el consejo de anestesiólogos la establecieron como una serie de tres inyecciones de fármacos. La primera administra un anestésico llamado tiopental para eliminar cualquier señal de dolor. Luego se administra un agente paralizador llamado pancuronio para detener la respiración. Finalmente se inyecta cloruro de potasio, que detiene el corazón casi instantáneamente. De cada fármaco se administra una dosis supuestamente letal, una acción redundante encaminada a asegurar una muerte rápida y humana. Sin embargo, algunos testigos informan que los ajusticiados sufrieron fuertes convulsiones mientras intentaban sentarse durante el proceso, lo cual sugiere que el cóctel no siempre es completamente efectivo. La razón, comenta Leonida Koniaris, de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami, es una dosis insuficiente de tiopental. Koniaris y sus colegas analizaron 41 ejecuciones por inyección letal en Carolina del Norte y California, y compararon las dosis de anestesia para conocer sus efectos en modelos animales, tales como cerdos. Como se usa la misma dosis de tiopental independientemente del peso corporal, la anestesia administrada a los ejecutados de gran peso podría ser inadecuada, según sus conclusiones. “Creo que en una buena fracción de las ejecuciones, es posible que los reos no pierdan la consciencia”, comenta Kionaris. Ese nivel de consciencia podría hacerles sentir la asfixia cuando los pulmones se paralizan, y el dolor y quemazón producidos por la inyección de cloruro de potasio. No obstante, el efecto del paralizante, podría hacer que no se apreciasen signos externos de dolor. La Corte Suprema está a punto de revisar la legalidad de esta práctica de ejecución. Traducido parcialmente de Death special: How does it feel to die? 15 November ¿Qué se siente al morir en la horca? |
| En cierta ocasión, durante mi segundo semestre en la escuela de enfermería, el profesor nos hizo un examen sorpresa. Leí rápidamente todas las preguntas, hasta llegar a la última: "¿Cómo se llama la mujer que limpia la escuela?" Seguramente era una broma. Yo había visto muchas veces a la mujer que limpiaba la escuela. Era alta, de cabello oscuro, unos 50 años, pero, ¿cómo iba a saber su nombre? Entregué el examen sin contestar la última pregunta. Antes de que terminara la clase, alguien le preguntó al profesor si esa pregunta contaría para la calificación. "Definitivamente —contestó—. En sus carreras ustedes conocerán a muchas personas. Todas son importantes. Ellas merecen su atención y cuidado, aun si ustedes sólo les sonríen y dicen: ¡Hola!" Nunca olvidé esa lección, y supe luego que su nombre era Dorothy. Todos somos importantes. |
Este es un curso acelerado de relaciones humanas en el trabajo. A propósito, ¿ya se hizo la misma pregunta?
LA FELICIDAD ES EL CAMINO
| Nos convencemos de que la vida será mejor después de cumplir los 18 años, después de casarnos, después de conseguir un mejor empleo, después de tener un hijo, después de tener otro... Entonces nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes, y pensamos que nos sentiremos felices cuando lo sean. Después nos lamentamos porque son adolescentes difíciles de tratar; ciertamente, nos sentiremos más felices cuando salgan de esa etapa. Nos decimos que nuestra vida será completa cuando a nuestro(a) esposo(a) le vaya mejor, cuando tengamos un mejor carro o una mejor casa, cuando podamos ir de vacaciones, cuando estemos retirados. La verdad es que no hay mejor momento que este para ser felices. Si no es ahora, ¿cuándo? Una de nuestras frases favoritas es de Alfred de Souza: "Por largo tiempo parecía para mí que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar; entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta de que estos obstáculos eran mi vida".
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Esta perspectiva nos ha ayudado a ver que no hay camino a la felicidad: la felicidad es el camino. Debemos atesorar cada momento, mucho más cuando lo compartimos con alguien especial, y recordar que el tiempo no espera a nadie.
No espere hasta terminar la escuela, hasta volver a la escuela, hasta
bajar diez libras, hasta tener hijos, hasta que los hijos vayan a la
escuela, hasta que se case, hasta que se divorcie, hasta el viernes por
la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el
verano, el otoño o el invierno, o hasta que muera, para aprender que no
hay mejor momento que este para ser feliz. La felicidad es un trayecto,
no un destino.
Trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si nunca te hubieran herido y baila como si nadie te estuviera viendo.
LA RANITA SORDA
| Un grupo de ranas viajaba por el bosque, cuando de repente dos de ellas cayeron en un pozo profundo. Las demás se reunieron alrededor del agujero y, cuando vieron lo hondo que era, le dijeron a las caídas que, para efectos prácticos, debían darse por muertas. Sin embargo, ellas seguían tratando de salir del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras les decían que esos esfuerzos serían inútiles. Finalmente, una de las ranas atendió a lo que las demás decían, se dio por vencida y murió. La otra continuó saltando con tanto esfuerzo como le era posible. La multitud le gritaba que era inútil pero la rana seguía saltando, cada vez con más fuerza, hasta que finalmente salió del hoyo. Las otras le preguntaron: "¿No escuchabas lo que te decíamos?" La ranita les explicó que era sorda, y creía que las demás la estaban animando desde el borde a esforzarse más y más para salir del hueco. |
La palabra tiene poder de vida y de muerte. Una voz de aliento a alguien que se siente desanimado puede ayudarle a terminar el día, mientras que una palabra negativa puede acabar por destruirlo. Cualquiera puede decir palabras que roben a los demás el espíritu que les permite seguir la lucha en medio de tiempos difíciles. Tengamos cuidado con lo que decimos, pero sobre todo con lo que escuchamos

Perder la cabeza, aunque suene espantoso, puede ser una de las formas más rápidas y menos dolorosas de morir - siempre que el verdugo sea habilidoso, la cuchilla esté afilada, y el condenado no se mueva.
La cumbre de la tecnología en decapitaciones es, por supuesto, la guillotina. Adoptada oficialmente por el gobierno francés en 1792, era vista como más humana que otros métodos de ejecución. Según los testimonios de la época, la primera vez que la guillotina fue usada en público, los espectadores quedaron horrorizados por la velocidad de la muerte.
Podrá ser rápida, pero no obstante se cree que la consciencia no se pierde tras el corte de la médula espinal. Un estudio realizado con ratas en 1991 descubrió que el cerebro tarda 2,7 segundos en consumir el oxígeno de la sangre de la cabeza; la cifra equivalente para humanos se ha calculado en unos 7 segundos. Algunos informes históricos macabros que datan del período post-revolucionario en Francia, citaban que los ajusticiados movían los ojos y la boca durante 15 o 30 segundos tras el golpe de la cuchilla, aunque podría tratarse de espamos de horror o reflejos post-mortem.
Si terminas por perder la cabeza, pero no tienes la fortuna de que esto suceda en la guillotina, o mediante una hoja muy afilada y bien blandida, el tiempo de conciencia ,y por tanto de dolor, podría ser mucho más largo. En 1587, el verdugo de María I de Escocia necesito tres intentos para cortarle la cabeza con su hacha. Tuvo que acabar el trabajo con un cuchillo.
Una décadas antes, en 1541, Margaret Pole, la Condesa de Salisbury, fue ejecutada en la Torre de Londres. La arrastraron hasta el patíbulo, pero se negó a colocar la cabeza sobre el tronco. El inexperto verdugo le hizo una herida profunda de hacha en el hombro, y no en el cuello. Según algunos testimonios, la condesa saltó del patíbulo y el verdugo tuvo que ir tras ella hasta capturarla, tras lo cual necesitó asestarle 11 golpes antes de matarla.
Traducido parcialmente de Death special: How does it feel to die?
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| viva la mamma Angeli ballano il rock ora viva la mamma angeli ballano il rock ora oh mamma mia mamma mia viva la mamma | viva la mamá Ángeles bailando el Rock, ahora viva la mamá Angeles bailando el rock, ahora Oh mamá mia, mamá mia viva la mamá |
Y de ñapa, nuevamente el video:
Hace tiempo, el destino que esperaba a brujas y herejes era arder en la pira. El humo caliente y las llamas chamuscaban las cejas y pelo, y quemaban la garganta y vías aéreas, dificultando la respiración. Las quemaduras infligen un dolor inmediato e intenso a través de la estimulación de los nociceptores – los nervios del dolor de la piel. Para empeorar las cosas, el fuego provoca también una rápida respuesta inflamatoria, la cual hace aumentar la sensibilidad al dolor en los tejidos heridos y áreas circundantes.
A medida que aumenta la intensidad del fuego, se pierde algo de sensibilidad pero no demasiado, comenta David Herndon, especialista en cuidado de quemados de la división médica de la Universidad de Texas en Galveston. “Las quemaduras de tercer grado no duelen tanto como las de segundo grado, ya que los nervios superficiales resultan destruidos. Pero la diferencia es semántica; las grandes quemaduras son horrorosamente dolorosas en cualquier modo”.
Algunas víctimas de quemaduras graves comentan que, mientras dura el peligro o intentan salvar a otros, no sienten sus heridas. Sin embargo, una vez que la adrenalina y el estado de shock se atenúan, el dolor aparece rápidamente. El control del dolor continúa siendo uno de los problemas médicos más desafiantes en el cuidado de las víctimas de quemaduras.
La mayoría de las víctimas mortales en incendios no fallecen en realidad por las quemaduras. La causa de la muerte más común es la inhalación de gases tóxicos: monóxido de carbono, dióxido de carbono e incluso cianuro de hidrógeno, los cuales se suman a la sofocante ausencia de oxígeno. Un estudio sobre muertes por incendio realizado en Noruega en el año 1996 descubrió que casi el 75% de las 286 personas a las que se realizó autopsia habían fallecido por envenenamiento por monóxido de carbono.
Dependiendo de la extensión del fuego y lo cerca que se esté de él, las concentraciones de monóxido de carbono podrían empezar a provocar dolores de cabeza y somnolencia en cuestión de minutos, la cual conduce finalmente a la pérdida de conciencia. Según la Asociación Nacional de Protección de Incendios de los EE.UU., el 40% de las víctimas de incendios domésticos fatales quedan inconscientes a causa del humo antes incluso de que les de tiempo a despertarse.
Traducido parcialmente de Death special: How does it feel to die?
La velocidad de la exsanguinación, que es el término médico usado para la muerte por desangrado, depende de la importancia de la fuente de la sangre, comenta John Kortbeek, de la Universidad de Calgary en Alberta, Canadá, que es director de la sección para Soporte Vital por Traumas Graves del Colegio de Cirujanos de los Estados Unidos. La gente puede desangrarse en cuestión de segundos si por ejemplo les resulta seccionada por completo la aorta, el mayor vaso sanguíneo que llega al corazón, a causa de un accidente de circulación o de una caída grave.
La muerte puede llegar de un modo mucho más lento si lo que se sufre es un rasguño en una vena o arteria más pequeña, lo cual puede llevar incluso horas. Estas víctimas experimentan varias etapas de shock hemorrágico. La media de volumen de sangre en las personas es de 5 litros. Las pérdidas de alrededor de 750 mililitros generalmente causan pocos síntomas. Cualquiera que pierda 1,5 litros – bien sea por una herida externa o por un derrame interno – se sentirá débil, sediento e inquieto, y su respiración se acelerará. Cuando se llega a los 2 litros, la gente experimenta mareos, confusión y finalmente pérdida de consciencia.
“Los supervivientes del shock hemorrágico describen múltiples experiencias, que van desde el miedo a la calma relativa”, comenta Kortbeek. “Esto dependería en buena parte de la clase y extensión de las heridas asociadas. Una única herida penetrante en la arteria femoral de la pierna podría ser menos dolorosa que una fractura múltiple prolongada típica de un accidente de tránsito”.
Traducido parcialmente de Death special: How does it feel to die?
Algunos de vosotros me habéis escrito pidiendo la traducción del resto de apartados del artículo de New Scientist sobre la muerte, así que vuestros deseos son órdenes. Procuraré publicar cada uno de los apartados en días consecutivos.
Este apartado en especial, sobre el ahogamiento, me ha recordado una mala experiencia personal que sufrí hace años en el lago de Sanabria. Desde entonces le tengo muchísimo respeto al agua (y eso que practiqué natación durante mi infancia y adolescencia).
En fin, mucha prudencia y respeto a la hora del baño, por mucha experiencia que se tenga… y tened siempre mil ojos sobre los niños, sobre todo si tenéis una piscina cerca.
La muerte por ahogamiento tiene un cierto aire romántico oscuro, incontables heroínas literarias han encontrado su fin deslizándose bajo las olas mientras una neblina de capas de enaguas flotaban alrededor de sus cabezas. En realidad, morir por ahogamiento en el agua no es ni bonito ni indoloro, aunque puede ser sorprendentemente rápido.
La velocidad a la que uno se ahogue depende de varios factores, incluyendo sus habilidades natatorias y la temperatura del agua. En el Reino Unido, donde el agua está generalmente fría, el 55 % de los ahogamientos en aguas abiertas ocurren dentro de los tres metros de seguridad. Dos tercios de las víctimas son buenos nadadores, lo cual sugiere que las personas pueden encontrar dificultades en cuestión de segundos, comenta Mike Tipton, fisiólogo y experto en supervivencia en el mar de la Universidad de Portsmouth en el Reino Unido.
Normalmente, cuando una víctima se da cuenta de que no puede mantener su cabeza sobre al agua, tiende al sufrir un ataque de pánico, lo cual conduce a la clásica “lucha en superficie”. Recogen aire en la superficie y mantienen la respiración cuando se sumergen, comenta Tipton. Cuando luchan por respirar no pueden pedir ayuda. Sus cuerpos están en posición vertical, agitando sus brazos débilmente, como si intentaran subirse a una escalera inexistente en el mar. Estudios realizados con socorristas de Nueva York en la década de 1950 y 1960 descubrieron que esta etapa dura solo de 20 a 60 segundos.
Finalmente, cuando las víctimas se sumergen, aguantan la respiración tanto como les es posible, normalmente de 30 a 90 segundos. Tras eso inhalan algo de agua, balbucean, tosen e inhalan más agua. El agua en los pulmones bloquea el intercambio de gas en los delicados tejidos, al mismo tiempo la inhalación de agua sella y bloquea las vías aéreas – un reflejo llamado laringoespasmo (o laringismo). “Existe una sensación de lloro, y una quemazón en el pecho a medida que el agua desciende por las vías aéreas. Luego viene esa especie de caída en una sensación de calma y tranquilidad”, comenta Tipton, describiendo los informes de algunos supervivientes.
Esa calma representa el comienzo de la pérdida de consciencia, a causa de la privación de oxígeno, la cual finalmente dará como resultado la parada cardiaca y la muerte cerebral.
Traducido parcialmente de Death special: How does it feel to die?
Esta entrada es la traducción parcial de un largo artículo “especial sobre la muerte” publicado por New Scientist. Supongo que la elección de la temática tendrá algo que ver con la próxima festividad de Halloween, tan popular en los países anglosajones. Si encontráis interesante este “aperitivo” podría traducir una a una el resto de apartados mortales, que son: por ahogo, desangrado, quemado, decapitado, electrocutado, caída desde altura, ahorcado, inyección letal y descompresión súbita.
¡Absténganse hipocondríacos!
El ataque al corazón made in Hollywood comienza con un dolor súbito (normalmente en el brazo izquierdo), seguido de una presión desesperante en el pecho y el colapso inmediato. Ciertamente, este patrón sucede en unos pocos casos. Pero el infarto de miocardio típico, tal y como lo llaman los médicos, es bastante menos dramático y empieza de forma lenta, con unas suaves molestias.
El síntoma más común es, por supuesto, el dolor en el pecho; una presión firme o apretón, descrita a menudo como “un elefante sobre el pecho”, que puede ser duradero o intermitente. Esto se produce a causa de las dificultades que encuentra el músculo cardíaco ante la mortal privación de oxígeno. El dolor puede radiarse hacia la mandíbula, garganta, espalda, vientre y brazos. Otras señales y síntomas son la falta de aire, nausea y sudores fríos.
La mayor parte de las víctimas retrasan la llamada a las asistencias, esperando de media entre 2 y 6 horas. En las mujeres es peor, probablemente porque están más habituadas a experimentar algunos de estos conocidos síntomas de malestar, como la falta de aire, el dolor de espalda o mandíbula, o las nauseas, comenta Jo Ann Manson, epidemióloga de la Escuela de Medicina de Harvard. Los supervivientes afirman que no querían montar un jaleo; que se parecía más a una indigestión, al cansancio o a los calambres musculares que a un ataque al corazón. Pero una vez más no hay consenso, y algunas víctimas niegan este extremo.
El retraso cuesta vidas. La mayoría de las personas que mueren a causa de un ataque al corazón, lo hacen antes de llegar al hospital. La causa real de la muerte es muy a menudo una arritmia cardíaca, o en otras palabras, la interrupción del ritmo normal del corazón.
Hasta los pequeños ataques al corazón pueden causar estragos en los impulsos eléctricos que controlan las contracciones musculares del corazón, logrando de hecho detenerlo. En aproximadamente 10 segundos la persona perderá la consciencia, y minutos más tarde estará muerta.
Los pacientes que logran llegar rápidamente al hospital evolucionan mucho mejor; en el Reino Unido y en los Estados Unidos, más del 85% de los pacientes admitidos en los hospitales con síntomas de ataque al corazón, sobreviven hasta 30 días. En los hospitales se pueden emplear desfibriladores para forzar al corazón, a base de sacudidas, a recuperar el ritmo, y además se pueden usar fármacos anticoágulos y cirugía para despejar las arterias.
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