個人檔案Diego Andrés Torres Esqu...相片部落格清單更多 工具 說明

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29 January

Los habitantes de la tierra. EarthLings.

Hola nuevamente.

Después de una corta semana de ausencia, he vuelto con la siguiente parte del documental "Earthlings", un impactante documental que habla sobre el maltrato a los animales y nuestra complicidad indirecta con este terrible hecho. El capítulo de hoy termina de tratar el tema de la comercialización de pieles, y nos enseña la peletería. Una cruel actividad que deja como resultado cientos de millones de animales maltratados anualmente.



 
Recuerden que este video es parte de un largo documental, que pueden ver por completo aqui:
http://dtorrese.spaces.live.com/?_c11_BlogPart_BlogPart=blogview&_c=BlogPart&partqs=cat%3dCuidado%2bde%2bnuestro%2bplaneta
o, en mi página de youtube:
www.youtube.com/diegoatorres

16 January

Neri Per caso 2004!

Hola,

Para los que estén interesados, encontré un video increíble!, Neri per caso juntos en el 2004!... casi todo esta hablado en italiano, pero en algunas partes, cantan!.
 
12 January

Los habitantes de nuestro planeta (Earthlings.. continuación)

Hola,

Después de una larga ausencia acompañada por problemas técnicos al subir el vídeo, por fin está aquí la quinta parte del documental EarthLings (Los habitrantes de la tierra). Termina de mostrar cómo funciona la caza de animales marinos, y nos introduce en la tercera temática del documental (Vestido). Las imágenes son reales y son el día a día que se oculta detrás del mercado que hace posible que podamos "lucir" las costosas prendas. Por favor, entiendan y consideren el dolor de los animales que son víctimas de este mercado, y evitemos la compra de productos que se basen en sus cueros y pieles.

  
Para quienes son recién llegados, les recomiendo ver las entregas anteriores (vea el listado aqui)
8 January

La culpa es de la vaca.

Hola, publico aqui 3 historias más del libro que motivó estas entradas en el blog.

 

LAS TRES REJAS

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El joven discípulo de un filósofo sabio llegó a casa de este y le dijo:

—Maestro, un amigo suyo, estuvo hablando de usted con malevolencia.

—¡Espera! —lo interrumpió el filósofo—. ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

—¿Las tres rejas?

—Sí. La primera es la reja de la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

—No; lo oí comentar a unos vecinos.

—Entonces al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Esto que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?

—No, en realidad no. Al contrario...

—¡Vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

—A decir verdad, no.

—Entonces —dijo el sabio sonriendo—, si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

    Cuántos malos ratos podríamos evitar si sometiéramos a esas tres rejas todo lo que decimos...

LA CASA IMPERFECTAimage

Un maestro de construcción ya entrado en años estaba listo para retirarse a disfrutar su pensión de jubilación. Le contó a su jefe acerca de sus planes de dejar el trabajo para llevar una vida más placentera con su esposa y su familia. Iba a extrañar su salario mensual, pero necesitaba retirarse; ya se las arreglarían de alguna manera.

El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado dejara la compañía y le pidió, como favor personal, que hiciera el último esfuerzo: construir una casa más. El hombre accedió y comenzó su trabajó, pero se veía a las claras que no estaba poniendo el corazón en lo que hacía. Utilizaba materiales de inferior calidad, y su trabajo, lo mismo que el de sus ayudantes, era deficiente, era una infortunada manera de poner punto final a su carrera.

Cuando el albañil terminó el trabajo, el jefe fue a inspeccionar la casa y le extendió las llaves de la puerta principal. "Esta es tu casa, querido amigo —dijo—. Es un regalo para ti".

Si el albañil hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, seguramente la hubiera hecho totalmente diferente. ¡Ahora tendría que vivir en la casa imperfecta que había construido!

    Construimos nuestras vidas de manera- distraída, reaccionando cuando deberíamos actuar, y sin poner en esa actuación lo mejor de nosotros. Muchas veces, ni siquiera hacemos nuestro mejor esfuerzo en el trabajo. Entonces de repente vemos la situación que hemos creado y descubrimos que estamos viviendo en la casa que hemos construido. Si lo hubiéramos sabido antes, la habríamos hecho diferente.

    La conclusión es que debemos pensar como si estuviésemos construyendo nuestra casa. Cada día clavamos un clavo, levantamos una pared o edificamos un techo. Construir con sabiduría es la única regla que podemos reforzar en nuestra, existencia. Inclusive si la vivimos sólo por un día ese día merece ser vivido congracia y dignidad. La vida es como un proyecto de hágalo-usted-mismo. Su vida, ahora, es el resultado de sus actitudes y elecciones del pasado. ¡Su vida de mañana será el resultado de sus actitudes y elecciones de hoy!

 

EL VIOLÍN DE PAGANINI

Hubo un gran violinista llamado Paganini. Algunos decían que era una persona extraña. Otros, que había en él algo sobrenatural. Las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente, y por eso nadie quería perder la oportunidad de verlo tocar.

image Una noche, el escenario estaba repletó de admiradores preparados para recibirlo. La orquesta entró y fue aplaudida. El director entró y recibió una gran ovación. Pero cuando la figura de Paganini surgió, triunfante, el público deliró. El violinista se puso el instrumento en el hombro, y lo que siguió fue indescriptible: blancas y negras, fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas parecían tener alas y volar al toque de aquellos dedos encantados.

De repente, un sonido extraño interrumpió el ensueño de la platea: una de las cuerdas del violín de Paganini se había roto. El director paró. La orquesta se calló. El público estaba en suspenso. Pero Paganini no se detuvo. Mirando su partitura, continuó extrayendo sonidos deliciosos de su violín atrofiado. El director y la orquesta, admirados, volvieron a tocar.

Cuando el público se tranquilizó, de repente otro sonido perturbador atrajo su atención. Otra cuerda del violín se rompió. El director y la orquesta pararon de nuevo, mas Paganini continuó como si nada hubiera ocurrido. Impresionados, los músicos volvieron a tocar.

Pero el público no podía imaginar lo que iba a ocurrir a continuación. Todos los asistentes, asombrados, gritaron un "¡oohhh!" que retumbó por la sala: otra cuerda del violín se había roto. El director y la orquesta se detuvieron. La respiración del público cesó. Pero Paganini seguía: como un contorsionista musical, arrancaba todos los sonidos posibles de la única cuerda que le quedaba al destruido violín. El director, embelesado, se animó, y la orquesta volvió a tocar con mayor entusiasmo. El público iba del silencio a la euforia, de la inercia al delirio.

Paganini alcanzó la gloria, y su nombre corrió a través del tiempo. No fue apenas un violinista genial, sino el símbolo del profesional que continúa adelante aun ante lo imposible.

Cuando todo parece derrumbarse, démonos una oportunidad y sigamos adelante; despertemos al Paganini que existe en nuestro interior. La celebridad es el arte de continuar donde otros resuelven parar.